domingo, 17 de junio de 2012

Pasa que cuando te recuestas en su pecho, pegando tu oído... hundiéndote en ella -ansiosa yo- salta su corazoncito; imagino.. pequeñito como ella, latiendo aceleradamente. Porque acababa de venirse, y yo allí, escuchando sus latidos-río y lloro-. No se da cuenta, nunca se da cuenta. Me escondo entre sus cabellos, y cómo es que está ahí para mí y yo para ella, late todo. Late  para mí. 

Me sonríe, me hace ojitos chinitos y termino con un: ¿Por qué eres tan bonita?, - No es cierto, - ¡Dime!, - Porque así me hizo Diosito.

Diosito, me dice.


No hay comentarios:

Publicar un comentario